miércoles, 25 de febrero de 2015

Señales de manipulacion energetica

Hace bastantes meses, cuando hice aquella mini-charla sobre ataques psíquicos y energéticos, a partir de las experiencias que David Topi  ha tenido todos estos años, y que podéis ver en este vídeo aquí enlazado de nuevo, no tenia en mi haber una herramienta que, ahora, si que uso de forma más consciente, debido a haber visto su utilidad en el trabajo regular con el “lado contrario”. A ver si me explico.



Hay 2 razones principales por las que puedes ser objeto de un ataque por entidades STO (Servicio a uno mismo)
1. Para nutrirse de ti (lo hacen de la forma mas sutil posible)
2. Porque ven en ti un peligro potencial para ellas.

Hay 3 formas principales para ejecutar un ataque
Plan A
Te hacen un ataque psiquico para que vuelvas al rebaño, te asaltan las dudas, se potencia todo lo que tengas en tu interior que haga que vuelvas al STO, en el momento que detectas que algo no quadra deja de tener efecto.
Plan B
Escanean el sistema energetico, emocional y mental, potencian tus miedos. Es la forma por la cual pueden hacerte daño, si te sanas esa debilidad aumentan tu vibracion.
Plan C
Ataque psiquico, ondas de muy baja frecuencia que hacen que tu sistema nervioso se altere para provocar molestias fisicas (vomitos, fiebre, etc..), aqui no es darte cuenta como en otros ataques aqui es protegerte. Siempre van a usar el sistema mas facil.

Hay 2 Protecciones
1. Proteccion activa, la activa es una que la activa el usuario necesitas concentracion porque sino se disipa
2. Proteccion pasiva, es aquella que llevas de serie haya donde vallas, salud fisica, emocional y mental, es como una armadura y les cuesta mucho mas entrar. Para los entes no vale la pena pelearse con alguien que tienes estas capas saludables.

Desencarnados
Un ser que no ha transicionado, una entidad que no se quiere ir no se ira porque violarias su libre albedrio. La solucion es negociar con ella. Los entes se nutren de la energia del lugar o de los seres.

Señales de ayuda externa
Muchos de vosotros trabajáis constantemente con aquellos seres o entidades que llamáis vuestros guías, y muchos de vosotros tenéis pequeñas señales físicas que os indican que están con vosotros, que han intervenido en algo, que os están ayudando, etc.. Entre mis compañeros, algo bastante común para simbolizar la intervención de uno de nuestros guías en algún hecho concreto es ver o que aparezca una pluma de pájaro, y tenemos anécdotas varias relacionadas con plumas y cosas varias que nos han ido pasando a lo largo de este tiempo. Otras personas tienen o reciben otro tipo de señales y, para ellos, el ver “eso” tiene una connotación muy clara de que ha habido, está habiendo o va a haber, algún tipo de interacción con los planos superiores. En mi caso, por ejemplo, hace ya algún tiempo que, uno de aquellos con los que más contacto tengo, me decía que cada vez que viera un cierto símbolo, prestara atención, porque iba a iniciar una comunicación conmigo, así que tenia que aislarme relativamente y entrar en un estado receptivo lo suficientemente claro para poder captar algo.

Este símbolo, en mi caso, no es que sea demasiado raro, un punto y diferentes radios saliendo del centro hacia fuera, pero tampoco es algo que ves por la calle normalmente en cada momento, así y todo, aparece en mi vida de los sitios más insospechados, y siempre me sirve de aviso para la misma cosa. Gracias a este tipo de señales físicas, uno empieza a entender que es fácil, entonces, planificar cierto tipo de códigos con aquellos que te ayudan, para que te asistan también cuando no te puedes dar cuenta de que necesitas ayuda, es decir, cuando estás bajo algún tipo de manipulación o ataque psico-energético. Además, tampoco es necesario que sean códigos exclusivos con nadie externo a ti, ya que puedes conscientemente plantearte la creación de códigos para que tu subconsciente, tu Yo superior o tu propio SER traten de hacerte ver algo cuando tu mente ha sido o está siendo objeto de algún tipo de influencia negativa externa.

Manipulación emocional y/o mental
Como os contaba en la conferencia sobre ataques energéticos, dos de las formas más sencillas y más normales que el sistema bajo el que vivimos tiene de controlar a sus “pilas”, es la de la manipulación emocional y mental de las mismas (ósea, nosotros). Esto se hace, como ya sabéis, potenciando aquella parte de uno mismo, que, como ya os conté en este otro artículo, forma parte de nuestra “sombra”, de nuestro lado más negativo, el que todos tenemos y con el que todos tenemos que aprender a lidiar y trabajar. Esta potenciación de diferentes partes de si mismo se hace simplemente manipulando energéticamente nuestros cuerpos emocionales y mentales, la mayoría de las veces remotamente y, en menos ocasiones, cuando tienes algo a cuestas que lo manipula directamente. 

Esta sombra, hablando de forma genérica, está compuesta tanto por las facetas de nuestra personalidad más negativas, nuestros Yo’s más tercos, vengativos, irascibles, pesimistas, tozudos, envidiosos, etc., etc., como por todas las formas emocionales y mentales que llevamos a cuestas desde nuestra tierna infancia y que reprimimos en nuestra interacción social con el mundo, ya que, de lo contrario, veríamos las consecuencias de esos comportamientos en nuestra propia vida si no lo hiciéramos, lo que va en contra de la programación inicial del ego o personalidad que tenemos. 


En este contexto, cuando uno se ve atacado de la forma que sea por el sistema de control o cualquiera de sus elementos y componentes, es muy difícil darte cuenta de que estás siendo manipulado, ya que, precisamente, una parte de ti que trabaja con ciertas energías o emociones, es activada, y tu no te das cuenta de que, por ejemplo, tu yo envidioso o tu yo vengativo ha tomado las riendas y te estás comportando, pensando o simplemente generando una cantidad de energía asociadas a esos programas tremenda, que pueden servir, en el mejor de los casos solo para alimentar al viejo sistema, o en el peor, para hacerte ejecutar alguna acción contra alguien o algo.

Poniendo “avisos” en tu realidad
Y bien, si podemos tener símbolos, códigos y avisos de que nuestros guías nos están ayudando, de que el “lado bueno de la fuerza” está con nosotros, ¿porque no poner avisos para cuando pase lo contrario, poder reaccionar y “desactivar” ese supuesto ataque o manipulación?

Lo primero que hay que comprender es que, en el momento que te das cuenta de que algo se ha puesto en marcha en tu interior, y te haces consciente de ello, automáticamente se desactiva. Sea un ataque externo, por manipulación energética, sea la potenciación de algún aspecto interno elevado a la enésima potencia para extraerte un poco más del jugo de la vida (para los que lo beben), nada más darte cuenta de que eso está sucediendo automáticamente recuperas el control de la situación. Así que, si en estos momentos, te planteas ponerte códigos de comunicación contigo mismo y con aquellos que te asisten, para que, de forma visual, se active una alarma en tu interior al verlo, te puedes ahorrar un buen cúmulo de historias y de perdida energética tonta, que no sirve a ningún propósito tuyo.

Este tipo de códigos puede ser cualquier cosa: un objeto, un símbolo, un sonido, un olor, lo que queráis. Evidentemente tienen que ser lo suficientemente “raros” como para que no lo veas cada tres segundos a tu alrededor, pues obviamente no recibes ataques de este estilo cada tres segundos, ni cada tres minutos, y la mayoría de la gente, ni siquiera cada tres meses, pero, por otro lado, tiene que ser lo suficientemente factible para que les sea posible a tus guías, subconsciente o a tu propio Yo Superior insertarlo en tu realidad cuando quieran avisarte de que algo se cuece en tu contra.
Y su funcionamiento pues es así de sencillo, hacen de alarma. Para que te pares a pensar que estás haciendo, pensando, generando o enviando hacia el mundo exterior cada vez que de repente te veas delante de ese símbolo, código u objeto determinado. Yo lo uso de esa forma, y me viene bien para saber cuando una parte de mi puede estar siendo potenciada sin yo darme cuenta, o cuando se me intenta usar para generar emociones negativas como sustento energético de otros, y cualquier otro tipo de situación relacionada con estos temas. No deja de ser una herramienta más que nos ayuda a ser conscientes de lo que sucede en nosotros mismos, y ayuda a despertar la habilidad de auto observarse más rápidamente, gracias al choque que produce ver ese código cuando no eres consciente de que algo te está sucediendo.

Fuente: David Topí

viernes, 23 de enero de 2015

Los Egregor

Un egregor es una acumulación de energía, una masa de vibraciones que se concentra en planos no físicos, desde el etérico al mental, y que está asociado a un determinado concepto, arquetipo, emoción, forma de pensamiento, etc. Hay egregores positivos, o podríamos decir que compuestos por energías de carga positiva, y hay egregores que son todo lo contrario, asociados a miedos, temores, y todo el abanico de emociones y energías derivados de ellos. Hay egregores que se crean, por ejemplo, cuando miles de personas piensan y proyectan un cierto tipo de energía sobre un concepto, persona, idea, evento u objeto, apareciendo un campo energético asociado a ese evento, persona u objeto al que, entonces, una vez creado, todo el mundo que se “une” y “sigue” a ese evento, objeto o persona, puede sentir la conexión energética, su “peso” sobre tu psique, sus efectos, sus beneficios o sus historias miles asociadas, consciente o inconscientemente.

Como se forma un egregor

Para que se cree un egregor con cierta potencia y poder, tiene que haber una cantidad de energía mínima sostenida en el tiempo que cree, forme y mantenga esa bolsa de vibración. Una sola idea o pensamiento de una sola persona no crea un egregor sobre esa idea o pensamiento, pero miles de personas conectando con esa idea, o concepto, durante un cierto tiempo, y de forma regular, si que lo hace.

Así, hay egregores sobre personas, por ejemplo políticos, cantantes, escritores, y todo aquel que tiene una faceta pública donde hay otros que lo siguen, “piensan” en él, hablan de él, proyectan sus propias ideas o conclusiones sobre esa persona, evento o situación. Hay egregores sobre objetos muy potentes, por ejemplo, el miedo asociado a una tabla ouija es un egregor formado por las millones de personas que han jugado con ella y han tenido experiencias bastante negativas, y por la contribución de las series y películas de terror al respecto que han reforzado ese egregor. Hay egregores sobre libros que han leído millones de personas, y que tienen un campo energético propio formado por las ideas, opiniones, críticas y comentarios energéticos, mentales, y reacciones emocionales de todas esas personas. Hay egregores sobre libros que son muy positivos, y hay egregores sobre libros que por su contenido, vibración y tema, son muy negativos o te hacen sentir mal sin saber porqué.

Cuando el egregor toma vida

Cuando el egregor formado a partir de la proyección energética de muchas personas sobre algo, consciente o inconscientemente, tiene la suficiente fuerza, se puede convertir en una energía autoconsciente, podríamos decir que el propio egregor, como si fuera una balsa de gelatina flotando en uno de los planos no físicos que nos rodean, toma vida. Porciones de esa balsa de energía se desprenden, y de ahí que empezamos a hablar de energías negativas “autoconscientes”, “entidades” nacidas de concentraciones de ira, rabia, odio, violencia, etc., que funcionan luego por resonancia, siendo atraídas hacia aquellos eventos, personas o situaciones donde la ira, el odio o el miedo son la energía predominante.  Igual pasa con egregores de polaridad contraria, evidentemente.

Puesto que un egregor es energía creada por la proyección de los seres humanos a través de nuestros cuerpos emocionales y mentales, los seres humanos también podemos limpiarlos y desmontarlos de la misma forma, simplemente con la intención de hacerlo, aunque, depende del egregor que sea, esto requiere una cantidad de energía por parte de las personas que lo desean limpiar equivalente o casi igual a la energía del egregor en cuestión a limpiar. Cuando uno, a veces, trata de conectar con ciertos personajes mitológicos, con dioses, con “maestros”, etc., no conecta con el supuesto ser que fue tal o cual personaje, sino que conecta con su egregor correspondiente, con la proyección generada por millones de personas respecto a ese ser, maestro, o “dios” de cualquiera de las culturas existentes y precedentes de nuestra historia. Esos egregores, no son “el ser” al que creemos pedir ayuda, sino el arquetipo energético formado por la imagen que tenemos de ese ser o persona, y que es lo que, vibracionalmente, está más cerca nuestro, cuando hacemos esa oración, petición, o conexión con esa fuerza superior, deidad o maestro ancestral. En casi todos los casos, la oración a “San Fulanito” no es más que una conexión con el egregor de San Fulanito creado durante siglos y “su respuesta” no es más que la resonancia de “vuelta” que notamos cuando nos conectamos a ese egregor, que, como energía consciente que puede ser, tiene cierta “capacidad” de maniobra para interactuar con nosotros.

Eliminando y transmutando egregores

Para eliminar todos los egregores del planeta, a nivel etérico, emocional o mental, tendríamos que estar años revirtiendo todos los sistemas de creencias existentes en el mundo, buenos, malos o regulares, pues para lo que uno es bueno para otro no lo es, y para lo que uno es sagrado para otro es mundano y trivial, por lo tanto, existen egregores para cosas tan simples como un simple símbolo de algunas técnicas energéticas, al que se conectan miles de personas cuando lo usan,  como para cosas tan complejas como el dios de una religión profesada por millones de seres humanos.
Las personas que tienen una faceta pública, como os comentaba antes, también crean un egregor a su alrededor con su exposición al público, al mundo exterior, a  los demás. Aquí me voy a usar yo como ejemplo, para no hablar de nadie que no conozco, que además tampoco es lo que viene a cuento. A pesar de ser un egregor más o menos pequeñito, que yo mismo puedo controlar, el concepto “David Topí” tiene un egregor asociado creado por la proyección de todos aquellos que lleváis leyendo el blog desde sus inicios allá por el 2006, y los que os habéis ido incorporando al mismo en los últimos años. Cada vez que leéis, pensáis, habláis o comentáis algo sobre el concepto-imagen-personaje “David Topí”, se añade vuestra energía, emoción, pensamiento y proyección al egregor que se asocia a lo que escribo, hago o soy. El mini-egregor que existe en torno a mi página y a mi “imagen”, ha ido creciendo con los años, así que, regularmente, cuando siento que se me desmadra un poco, lo borro y desintegro por completo para que no haya ninguna energía asociada a mi de ninguna clase proyectada desde el exterior de forma inconsciente.

Esto, que nadie nota más que yo, tiene connotaciones muy curiosas, pues, de improviso, cuando deshago por completo todo el egregor asociado a mi blog, mis libros, mis cursos o mi persona, de repente, durante unos días, parece que no existo. No es que se dejen de leer los artículos del blog, sino que, directamente, se ha borrado y eliminado toda conexión existente entre el mundo exterior, y el arquetipo formado por las ideas que tenéis todos sobre ese tal “David Topí”. Así, baja la cantidad de emails que llegan, hay muchas menos visitas a la página, se cancela de vez en cuando algún evento porque no viene suficiente gente, etc., etc. Simplemente, no hay una energía vibrando que emita nada, durante una temporada,  que haga “atraer” por resonancia, a otros, hacia mi página, blog, eventos, etc. Eso, puesto que puedo visualizar el estado del egregor que se refiere a mi persona y transmutarlo y eliminarlo,  tiene un efecto muy liberador en mi, pues te desconecta de una “presión social” inconsciente que no te das cuenta que tienes.

Egregores con gran potencia

Si os ponéis a pensar en la gente que tiene millones de seguidores, o millones de detractores, que es lo mismo a efectos energéticos, simplemente el campo creado tendrá una polaridad energética u otra, podréis imaginar los egregores tan potentes que existen asociados al nombres, ideas, marcas o conceptos que represente para sus seguidores esa persona. Muchos de ellos, se sienten liberados cuando dejan de estar en el foco de atención de la opinión pública, porque, literalmente, “se han quitado un peso de encima”, que no es otra cosa que el peso de la proyección energética que la gente hace de ti, consciente o inconscientemente.

Ahora bien, ¿como se borra un egregor? Con la intención de hacerlo. Con un trabajo energético que pasa por conectar con ese campo de energía, por “recogerlo” mentalmente o con la fuerza de tu voluntad en algo que puedas manejar, en mi caso, lo convierto en una sola “bola”, por muy grande y expandido que esté hasta ese momento, por muy negro o brillante que esté en unas partes o en otra, según las críticas, pensamientos en contra o comentarios a favor de lo que voy haciendo, y una vez tengo la “bola” energética bajo el control de mi voluntad, la transmuto, la disuelvo y la mando de vuelta al estado primordial del que nació, digámosle, de vuelta al “éter”. Cada vez que lo hago, algo hace un “reset”, me libero de la energía proyectada sobre el concepto que se asocia a mi, y vuelta a empezar, porque, de nuevo, poco a poco, se vuelve a formar una masa energética nacida de las nuevas opiniones, emociones, sentimientos o pensamientos asociados a ti y la imagen creada sobre ti por los demás.

Si sois personajes semi-públicos o directamente gente “famosa”, no dudéis en ir eliminando vuestro egregor personal de forma regular, os asegurará una buena salud energética, estabilidad sin presión externa, y, de vez en cuando, desapareceréis energéticamente de la realidad de las personas que ya no tienen la conexión con vosotros, hasta que os vuelvan a buscar o engancharse, pero mantendréis bajo control este campo de “ondas” y concentraciones emocionales y mentales, y no os llegará a agobiar demasiado vuestra faceta pública y lo que hagáis de cara a los demás.

Fuente: David Topi

martes, 13 de enero de 2015

Mariano Nagual : Cosas que merece la pena saber